| Guillermo Manuel Ungo nació en San Salvador, capital de El
Salvador, hace 60 años. La mitad de ellos han sido de una intensa actividad política que
le han significado dos exilios. En sus años universitarios fue presidente de la ACUS
(Acción Católica de Universitarios Salvadoreños) y luego presidente de PAX ROMANA. En
1960, con 29 años de edad, integra el Consejo Central de Elecciones, después del
derrocamiento del gobierno militar del Coronel José María Lemus y con la instalación de
una Junta Cívico-Militar. Objetivo fundamental del nuevo gobierno era el de realizar por
primera vez en la historia salvadoreña unas elecciones verdaderamente libres. En 1961 es
derrocada esa Junta precisamente porque el sistema político oligárquico-militar no
podía permitir que el pueblo escociera libremente a sus Gobernantes. Una vez más la
"amenaza comunista" fue el pretexto invocado por los militares para truncar esa
posibilidad democrática. Como dice Ungo, "en mi país, la democracia es considerada
subversiva, y por ello los demócratas son sujeto de persecución, cárcel y muerte".
Ungo renunció al cargo y permaneció en El Salvador, mientras varios de sus compañeros
eran enviados al exilio. En los años siguientes participó en varios empeños para formar
un partido de tendencia socialdemócrata y se dedicó a la actividad docente en la
Universidad Nacional. Durante esos años combinó la actividad profesional de abogado con
la de profesor universitario y de empresario, dirigiendo un negocio familiar de imprenta
para lo cual había estudiado Artes Gráficas en Estados Unidos (Carnegie Institute of
Technology), Pittsburgh, antes de iniciar en El Salvador sus estudios de Derecho. En esa
época fue Presidente del Centro de Estudios Jurídicos y Presidente de la Asamblea
General Universitaria.
En 1968 el partido "Movimiento Nacional Revolucionario" (MNR)
obtiene reconocimiento legal y ese mismo año participa en elecciones parlamentarias
obteniendo varios diputados. En septiembre de 1969, después de la guerra de 100 horas
entre El Salvador y Honduras, Ungo es electo Secretario General del MNR, cargo que ha
desempeñado ininterrumpidamente hasta la fecha.
En 1972, Ungo conduce a su partido a una alianza política con el
Partido Demócrata Cristiano, y la Unión Democrática Nacionalista, formando la
coalición UNO (Unión Nacional Opositora). La UNO ganó las elecciones presidenciales de
febrero de 1972, con el binomio Duarte-Ungo, pero una vez más la voluntad popular fue
burdamente desconocida e impuestos los candidatos de los militares. Pocas semanas
después, un sector de la juventud militar fracasa en un golpe de estado que se
justificaba por el fraude electoral realizado por el gobierno. Como consecuencia, Duarte,
Ungo y numerosos dirigentes de la coalición opositora salen al exilio.
Ungo permanece varios meses en Venezuela y Costa Rica; pero a fines de
1972 regresa al país y se incorpora a la docencia universitaria y a sus funciones de
Secretario General del MNR.
La UNO continúa funcionando como alianza política y electoral en
sucesivos eventos electorales en 1974, 1976 y 1977. Unas veces la oposición tiene que
retirarse a la mitad del proceso electoral, como en 1976, debido a la manipulación,
fraude, imposición y represión por medio de los cuales el régimen oligárquico-militar
se garantizaba el triunfo previamente, anulando planillas de candidatos de la UNO. En otra
onda represiva, después de las elecciones presidenciales fraudulentas en 1977, Un-o y
otros dirigentes de la UNO tienen que pasar brevemente a la clandestinidad, mientras los
candidatos presidenciales, el Coronel retirado Claramount y el demócrata-cristiano
Morales Erhlich, parten al exilio.
Ungo y el MNR se mantienen en la lucha política pacífica, buscando
conquistar la democracia y la justicia social. Ya desde 1972, la vía armada se abría
paso en grupos de jóvenes y obreros desencantados de los medios pacíficos de lucha
debido a las burlas electorales. En 1979 los partidos de la UNO, incluido el MNR, forman
con otras organizaciones gremiales, universitarias, sindicales y religiosas, una alianza
cívica que se denomina el Foro Popular, con el objeto de hacer un frente común en contra
de las medidas represivas que afectaban a la vida social y política del país.
Con el derrocamiento del gobierno dictatorial presidido por el General
Carlos Humberto Romero, en octubre de 1979, el Foro Popular es llamado a formar un pacto
con la juventud militar y a participar en un nuevo gobierno cívico-militar con los
objetivos de iniciar un proceso democrático y de cambios anti-oligárquicos. El Foro
Popular elige a Guillermo Manuel Ungo como su representante para integrar la Junta
Revolucionaria de Gobierno, siendo por ello, el único de los cinco integrantes que
representó a los sectores mayoritarios del pueblo.
Durante diez semanas, intensas y dramáticas, el nuevo gobierno inició
a contrapelo de los sectores oligárquicos, civiles y militares, que también integraba el
gobierno, una serie de medidas reformistas que aún perduran, particularmente en el campo
de la reforma agraria, financiera y del comercio exterior. El país vivió,
contradictoriamente, dos proyectos antagónicos con un gobierno de doble cara. En esos
momentos históricos, el proyecto popular que encabezaba Ungo salió derrotado por el
proyecto oligárquico-militar que encontró en la traición de la democracia cristiana
salvadoreña su posibilidad de continuismo.
Ya Ungo y el MNR, en abierta lucha contra el nuevo régimen, viven
momentos en que la represión adquirió magnitudes enormes; los escuadrones de la muerte,
operados desde el aparato del Estado, asesinaron al Arzobispo Romero, sacerdotes, monjas y
centenares y millares de maestros, obreros, campesinos, estudiantes, profesionales. El
negocio de imprenta de Ungo sufrió varios atentados terroristas, hasta que al fin fue
totalmente destruido con fuego y dinamita por los escuadrones de la muerte.
Lo anterior forzó a Guillermo Manuel Ungo, Héctor Oquelí y otros
dirigentes del MNR y de otras organizaciones democráticas a salir del país. Continuaron
en la lucha desde el exterior, pero manteniendo una presencia política permanente en su
país.
En abril de 1980 contribuyeron a la fundación del Frente Democrático
Revolucionario, del que el MNR es miembro pleno. Y a partir del asesinato de los miembros
del Comité Ejecutivo del FDR, en noviembre de 1980, Ungo fue electo Presidente del FDR
para sustituir a Enrique Alvarez Córdova.
Desde la presidencia del FDR Guillermo Manuel Ungo ha trabajado
constantemente por conquistar la paz con democracia y justicia en El Salvador por medio de
una solución política negociada. En Naciones Unidas, en el Movimiento de Países no
Alineados, en la Internacional Socialista, en la Asociación Latinoamericana de Derechos
Humanos, en la COPPPAL. Eso le ha valido a Ungo ser elegido como uno de los
Vicepresidentes de la Internacional Socialista, así como de la COPPPAL y de la ALDHU.
Guillermo Manuel Ungo se ha ganado el reconocimiento y respeto como
político y estadista de parte de importantes líderes y jefes de estado y de gobierno de
América Latina, Europa y del Tercer Mundo. Con Oliver Tambo del ANC y Sam Nujoma de SWAPO
ha formulado comunidades conjuntos de mutua solidaridad a sus respectivas organizaciones y
luchas. Presidió la delegación del FDR-FMLN a la Cumbre del Movimiento de Países no
alineados celebrada en Harare, Zimbabwe, en 1986, en la que también participaron Shafick
Handal de la Comandancia General del FMLN y Rubén Zamora como Vicepresidente del FDR.
Aliado al frente político militar FMLN, el FDR presidido por Guillermo
Manuel Ungo, ha participado en la conducción de la lucha política en El Salvador, en un
plano de mutuo respeto y de autonomía de cada una de las organizaciones que integran esta
alianza. El papel político de Ungo en el plano internacional y el reconocimiento popular
en el interior del país, le han merecido el aprecio y confianza de los dirigentes del FDR
y del FMLN.
Por éso, le correspondió presidir las dos delegaciones de máximo
nivel que participaron en el diálogo con el gobierno salvadoreño, en La Palma (octubre,
1984) y en la Nunciatura Apostólica en San Salvador (octubre, 1987).
Como dice el periodista Antonio Caño del periódico español El País,
(29 de noviembre, 1987): "Guillermo Ungo pertenece a ese grupo de políticos cuyo
éxito no radica en el vigor de su discurso sino en la serenidad y el amparo que su
presencia supone. Pese a sus 56 años recién cumplidos, es ya un viejo político.
Socarrón y astuto, resabiado y sutil, es uno de los pocos social demócratas
latinoamericanos que en lugar de beber en la fuente de Felipe González lo ha hecho en la
de Enrique Tierno. Sigue siendo, el líder histórico de la coalición FDR, el aspirante
lógico a la presidencia. Su forma de hacer política, pausada y sabiamente, puede ser un
elemento de estabilidad en la dificilísima coyuntura salvadoreña".
Marzo de 1988
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