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Cuando acepté el cargo de Fiscal General, solicité permiso a la Honorable Asamblea Legislativa para pronunciar un discurso en su seno, lo cual significaba para mí como nuevo titular dos cosas importantes: dar a conocer los lineamientos generales de trabajo durante mi gestión y asumir con entera responsabilidad el cargo para el cual fui electo, adquiriendo un compromiso especial con la sociedad que represento, para llevar adelante la transformación de la Fiscalía General de la República.
La institución en realidad necesitaba un cambio y yo asumía el compromiso de efectuar ese cambio. La Fiscalía General de la República viene arrastrando una cantidad de problemas de toda índole desde hace muchos años atrás, tales como falta de recursos técnicos y financieros, inadecuadas instalaciones físicas, falta de capacitación, falta de idoneidad y compromiso institucional de algunos de sus funcionarios y empleados, ineficiencia laboral, falta de mística, etc.; esta realidad obligaba urgentemente a hacer un alto en el camino y revisar su estructura especialmente desarrollada en los últimos años con la implementación de la nueva normativa penal, la cual le confirió a la Fiscalía un papel preponderante en la investigación del delito. Había que efectuar los ajustes necesarios que le permitiera a la institución estar a la altura de sus responsabilidades.
Para asumir la actitud correcta frente a un reto semejante, también era importante reconocer que yo no era responsable de los problemas que heredé, pero sí es mi responsabilidad buscar una solución al respecto.
La gravedad y complejidad que representa actualmente la delincuencia generalizada y especialmente el crimen organizado, que no solamente se ha incrementado sino que se ha tecnificado, terminaron por convencerme de no dilatar más enfrentar la situación antes planteada, que no solo han colocado en entredicho la institución, sino que por el rol que desempeña, la solución de los problemas acotados es vital para el éxito de la nueva normativa penal.
En consecuencia, era necesario impulsar acciones dramáticas como históricas, que puedan cambiar el rumbo que había tomado el Ministerio Público Fiscal, para lo cual decidí en primer lugar, implementar un proceso rápido, extraordinario y justo de saneamiento de la institución, con el objeto de devolver a la Fiscalía su mística, su prestigio, pero por sobretodo que pueda defender con eficiencia los intereses de la sociedad y del Estado, abanderando los más altos valores de ética, honestidad, imparcialidad y justicia, como le corresponde a todo Ministerio Público en defensa de los ciudadanos honestos.
En segundo lugar, en una decisión histórica para la Fiscalía General de la República, el día 18 de diciembre del año dos mil acordé abrir una etapa nueva, quizás nunca explorada en el sector público o por lo menos nunca ejercitada en la Fiscalía en sus ya casi cincuenta años de existencia, cual es el hecho de que el Fiscal General de la República en uso de sus atribuciones constitucionales y de esta especial coyuntura, por primera vez se nombró una COMISIÓN ESPECIAL que realizaría una revisión integral de la Fiscalía e hiciera recomendaciones sobre los cambios que deberían introducirse en la institución para que pueda cumplir con sus funciones. La Comisión debía evaluar especialmente todo lo referente a la selección de su recurso humano, particularmente Fiscales, evaluar sus necesidades de capacitación, que se debe hacer para implementar y desarrollar su sentido de pertenencia a una de las instituciones más importantes del país, de tal suerte que comprendamos todos los Fiscales que representamos a toda la sociedad y el Estado, amén de velar por la legalidad y cumplimiento de un verdadero Estado de Derecho.
En este orden, procedí a integrar la Comisión Especial con tres profesionales jóvenes, el Doctor Ricardo Córdova Macías, un Politólogo y Director Ejecutivo de FUNDAUNGO, la Licenciada María Silvia Guillén, Abogada y Directora Ejecutiva de FESPAD y el Licenciado José Néstor Castaneda Soto, Abogado y a la fecha de su nombramiento Presidente de la FEDERACIÓN DE ASOCIACIONES DE ABOGADOS DE EL SALVADOR (FEDAES). A éstos tres profesionales les debo mi respeto y admiración, no solamente por haber aceptado este reto histórico, sino que con su invaluable participación le han dado un valor agregado a este esfuerzo por tratarse de profesionales serios, académica y moralmente respetados, quienes de manera desinteresada han brindado su aporte a la institución y al país. Este esfuerzo, estoy seguro también, que para cada uno de ellos ha significado una experiencia que desde sus particulares puntos de vista, les permite valorar ahora a la Fiscalía en su verdadera problemática y dimensión, sobretodo, creo que estarían de acuerdo conmigo en expresar, que hoy más importante que nunca, es necesario continuar con los cambios y el fortalecimiento de una de las instituciones más importantes en la vida del país.
Este ejercicio, estoy seguro, dará mayor transparencia a los cambios que requiere la institución, puesto que no dependerá solamente de los criterios personales del Fiscal General sino que permitirá a la comunidad académica y a la sociedad civil, trabajar juntos en corregir los errores que se han cometido en el pasado, pero sobretodo en definir que clase de Ministerio Público Fiscal queremos a nuestro servicio, como hacerlo y con que hacerlo.
Este es en realidad el gran horizonte y la gran oportunidad que tenemos por delante, por lo que en el presente documento que hoy nos entrega la Comisión Especial nos ofrece un diagnóstico técnico de los problemas que enfrenta la Fiscalía para su desempeño y que mecanismos deben implementarse para mejorar ese desempeño.
Fortalecer a la Fiscalía General de la República es una tarea de todos; Órgano Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Sociedad Civil, por lo que el presente trabajo no debe terminar en un esfuerzo más que pase a engrosar en el mejor de los casos una biblioteca, sino por el contrario, debemos apoyarlo y continuar con sus recomendaciones, a lo cual como titular actual del Ministerio Público Fiscal, me comprometo.
El proceso ha sido difícil y complicado, pero en realidad considero que ha valido la pena intentarlo y más valdrá aún, si al final tenemos éxito para construir una nueva Fiscalía para un nuevo milenio. Solo el tiempo dirá si estamos en el camino correcto, pero por de pronto, estoy satisfecho en que estamos intentando cambiar el rumbo de las cosas.
Para finalizar, deseo en este prólogo reconocer la labor de
los miembros de la Comisión Especial, así como la
valiosa colaboración de CREA Internacional de El Salvador, que
hizo posible el desarrollo del trabajo de la Comisión
Especial. A todos ellos a nombre de la institución y su
personal, nuestros eternos agradecimientos.
Lic. Belisario
Amadeo Artiga
Fiscal General de la República
San
Salvador, septiembre de 2001
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